Simple y sin gluten: pimientos asados.

En mi intento por amortizar el horno una vez encendido para hacer pan o bizcocho, termino descubriendo muchos platos que había dejado de preparar. Este es el caso de los pimientos asados.

He de decir también que he encontrado una frutería donde tiene unos pimientos rojos de esos carnosos, que no importa comprar una y otra vez. Y a los que una vez asados, se les quita la piel de una sola pieza por lo fácil que se despega.

Prepararlos es bien fácil. Después de lavarlos debajo del grifo, se colocan en la bandeja del horno con un chorrito de aceite por encima a cada uno, y se cocinan a 180º unos 45 minutos.

Como veis en la foto, no tengo ningún problema en aprovechar la bandeja de abajo cuando estoy horneando alguna otra cosa en la de arriba. Pero, si no queréis que se os quemen, mejor que se mantengan a la misma temperatura.

Los cambiaremos de posición cada 20 minutos para que se hagan bien por todas partes.

Una vez que estén asados, esperamos que se templen para no quemarnos, les quitamos la piel, y se comen al gusto. Un plato sencillo, repleto de vitamina C, que acompaña prácticamente cualquier comida y está estupendo.

Con una cebollita cortada en juliana y un buen aliño tienes una ensalada riquísima.

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Y como acompañante de un buen bonito, una sardinilla, caballa, o como en esta ocasión un boquerón en vinagre casero, es una auténtica delicia.

Un ejemplo más de que preparar comida sin gluten no lleva ningún esfuerzo adicional.

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